Los 10 triunfos FASHION con los que Coco Chanel cambió la historia de la moda


Todo lo hizo Gabrielle Chanel antes que nadie. Ser una mujer revolucionara a principios del siglo XX no fue nada fácil, pero ella, tras una complicada infancia y adolescencia viviendo en un orfanato, demostró que nadie iba a frenar sus sueños. A la que llamaban Coco en los bares de la costa francesa mientras entonaba melodías junto a una de sus hermanas, hizo historia, pero no con la voz y su sentido musical, sino con su visión vanguardista sobre el armario femenino y la Alta Costura. Hoy, cumpliría 139 años; y a pesar de existir cientos de libros, películas, podcast y museos al alcance de todos en los que explican su impresionante legado -que sigue su transcurso en manos de Virgine Viard, y antes en las del alemán Karl Lagerfeld-, seguramente no conozcas al detalle los éxitos que le convirtieron en el icono que es. ¿Preparada para sumergirte en su universo? 

El complemento de la Alta Sociedad
Su camino profesional comenzó en 1910. A sus 27 años abrió una primera boutique en la costa francesa dedicada a los sombreros, el complemento más esencial del vestuario de aquel momento que diferenciaba a primera vista los estratos de la clase social. Este acertado movimiento, que ahora dista bastante de lo que podemos visualizar en sus tiendas, hizo que pasara a ser todo un referente entre las actrices más conocidas de la industria.

¿Ropa deportiva?

Tres años después de su inicio en el mundo empresarial, abrió oficialmente una tienda en la exclusiva zona de Deauville con una novedad que se convirtió en la curiosidad de todos sus ciudadanos. En ella podíamos encontrar desde los mencionados sombreros de varios tipos, hasta la nueva e inesperada incorporación de Gabrielle: una línea de ropa deportiva confeccionada en punto. Fue a principios del siglo XX cuando añadió este tejido -utilizado hasta entonces para la ropa interior masculina- para crear prendas que llevar por la calle, iniciando así una revolución respecto al cuerpo femenino.

El perfume que se vende cada 30 segundos
Después de su rotundo éxito con las aperturas de las tiendas en Biarritz y París, se lanzó al sector de la belleza con la ayuda del perfumista Ernest Beaux. ¡Una colaboración que marcó su trayectoria para siempre! Este "perfume huele a mujer", así describía su nueva invección, el célebre Nº 5, aquel que pulverizaba Marilyn Monroe sobre su cuerpo antes de irse a dormir. Pero... ¿sabes de dónde viene realmente su nombre? ¡Es más sencillo de lo que podrías imaginar! Simplemente era la quinta propuesta que probó en el laboratorio de Grasse, sumergida en una botella de lo más sobria y rectangular que la conquistó y terminó siendo su envase final.


Se coló en los tocadores de las mujeres más exigentes
Aunque en un principio no encajase con su idea inicial, Gabrielle se lanzó de lleno a la industria de la cosmética después de vivir el boom de la creación de perfumes -ya había dado luz verde a cuatro-. Primero, concretamente en 1924, desarolló una línea de maquillaje con polvos solares y barra de labios. Tres años después apostó por una colección de cuidado corporal compuesta de 15 productos, toda una novedad para sus líneas de trabajo y para la época.

¿Qué pasó con Hollywood?
A diferencia de otros compañeros como Hubert de Givenchy, Gabrielle no quiso relacionarse demasiado con la industria de Hollywood. Por petición del productor estadounidense Samuel Goldwyn, viajó en 1931 para vestir a las actrices del estudio United Artists. Diseñó trajes para las películas Esta noche o nunca y The Greeks Had a Word for Them. Aunque es cierto, que más tarde sus creaciones sí que han formado parte del repertorio de vestuario de grandes producciones.
 

Se abrió paso a los diamantes
Desde hacía años que se caracterizó por llevar colgados no uno, sino varios largos collares de perlas, ¡aunque más bien eran bisutería! Pero en 1932, presentó al mundo en el Hotel Ritz de París, -el que fue su hogar hasta sus últimos días- su primera y única colección de Alta Joyería bautizada como Bijoux de Diamants, compuesta de 45 piezas clásicas con engastes invisbles y guiños a la astrología, una de sus pasiones.


¡El objeto más deseado de su tienda!
Llegó febrero de 1955, sinónimo del momento en el que sus ventas se dispararon. Diseñó el accesorio más cotizado del sector, el popular bolso 2.55. Una cartera de piel guateada para llevar en el hombro con doble cadena metálica incorporada, cierre metálico -que más tarde varió Lagerfeld añadiendo el logo de la maison- e incluso un pequeño compartimento en el interior para guardar el labial. Y sí, su nombre una vez más no guarda ningún secreto, se corresponde con el día que este complemento vio la luz.


El traje más reinterpretado de la historia
Y tras el mencionado bolso, fue el turno del traje de tweed. Aunque muchas de sus fans piensen que se confeccionó años antes, la realidad es que la diseñadora dio vida a este elegante conjunto de chaqueta con dobles bolsillos en cada lado y ribete en contraste y la falda a la altura de las rodillas en los primeros meses de 1956. Tal fue su popularidad que... ¡protagonizó las portadas de revistas internacionales! A día de hoy es una emblema de la casa que temporada tras temporada se sigue reinterpretando.

 




 

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