Menos huella de carbono y más circularidad: así es la economía verde para salvar el planeta

 Una economía sostenible, que permita legar un planeta habitable a las próximas generaciones es un objetivo común en las agendas no solo de los gobiernos, sino también de empresas y ciudadanos


El futuro será sostenible o no será. No es un tópico sino un mandato que, cada vez más, guía la actividad de las empresas, los gobiernos y la sociedad en general, sobre todo tras sentir la emergencia climática en forma de las temperaturas extremas, los incendios y la falta de agua de estos últimos meses. Y es que claro, no es lo mismo que te lo cuenten o leerlo en alguno de los cientos de informes científicos que se publican sobre el tema que experimentarlo en carne propia padeciendo altísimas temperaturas durante días y días o recortes en el suministro de agua.

El mundo está sumido en una crisis climática sin precedentes y tratar de revertir la situación en la medida de lo posible es lo que se busca a través de políticas encaminadas a incentivar la economía verde, con un modelo de producción alejado de las fuentes de energía fósiles y de las emisiones de carbono y que fomente la sostenibilidad social y ambiental.

Pero, ¿sabemos realmente a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de economía verde? Según la definición técnica, se trata de un modelo económico que apuesta por un desarrollo sostenible y rentable buscando situaciones que generen beneficios económicos, sociales y medioambientales a largo plazo. Sin embargo, no todo es color de rosa en la economía verde, la apuesta por la sostenibilidad implica un cambio en el modelo de gestión no exento de retos.

Es necesario un marco legal y normativo diseñado para que las empresas y las instituciones financieras puedan complementar el esfuerzo inversor que el sector público debe realizar para lograr los objetivos ambientales establecidos en el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Solo con un esfuerzo conjunto de todos los agentes implicados –estados, empresas y ciudadanos– podremos afrontar la emergencia climática y detener las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, incompatibles con el futuro del planeta.

SEIS CLAVES PARA ENTENDER LA ECONOMÍA VERDE

Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), se estima que las actividades humanas han causado un calentamiento global de aproximadamente 1,1 grados con respecto a los niveles preindustriales. Si este fenómeno mantiene la tendencia durante las próximas décadas el aumento térmico podría alcanzar unos 2,7 grados a finales de siglo, según advierten las Naciones Unidas. Superar los 1,5 grados, aunque sea temporalmente, llevará a impactos severos e irreversibles.

En este nuevo contexto, manejar los conceptos que definen la economía verde es imprescindible para convertirnos en agentes activos del cambio:

HUELLA DE CARBONO. Medición que hacen grupos, personas y empresas de las emisiones de gases de efecto invernadero que generan. Para compensar las emisiones que no se pueden reducir, se pueden comprar derechos de carbono, que equivalen a las toneladas de CO2 evitadas o mitigadas gracias a proyectos sostenibles (generación de energía renovable, reforestación…).Si bien, lo importante no es compensar sino reducir la huella que generamos en nuestro día a día.

CAMBIO CLIMÁTICO. Es la modificación de los patrones climáticos por el calentamiento de la atmósfera terrestre. Se atribuye en gran medida a la quema de combustibles fósiles y otras actividades contaminantes que liberan gases de efecto invernadero. Si queremos evitar olas de calor extremo, sequías, inundaciones y otros impactos del cambio climático que afecten a la salud y a la agricultura, la temperatura media global no debe subir más de 1,5 grados centígrados respecto a niveles preindustriales.

ECONOMÍA BAJA EN CARBONO. Se basa en fuentes de energía bajas en emisiones de carbono, como las energías renovables. En sus procesos, la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera es mínima. Desde 2015 se han reducido un 76% el número de nuevas centrales de carbón previstas en todo el mundo.

CERO EMISIONES NETAS DE CARBONO. Se consiguen emisiones netas ceras cuando las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el ser humano se equilibran con la absorción de estas emisiones, ya sea a través de medidas basadas en la naturaleza (proyectos de prevención de la deforestación o de reforestación) o bien con tecnologías novedosas de captura de carbono.

ECONOMÍA CIRCULAR. Como alternativa a la economía lineal tradicional que busca el uso continuado de los recursos y la eliminación de los residuos, en una economía circular los recursos y materiales se reciclan o reutilizan para mantenerlos en el sistema el mayor tiempo posible. Las 3 Rs de la economía circular: Reducir, Reutilizar, Reciclar.

ECONOMÍA LINEAL. este es el modelo económico tradicional que debe sustituirse por la economía circular. Se caracteriza por el proceso de extraer–fabricar–desechar. Las materias primas se transforman en productos que finalmente se desechan como residuos.

LO QUE PUEDEN HACER LOS GOBIERNOS Y LAS EMPRESAS PRIVADAS

En medio de olas de temperaturas extremas, preocupantes sequías e incendios que se propagan por todo el planeta, la buena noticia es que consolidar la transición hacia un mundo más responsable y sostenible y, en consecuencia, más habitable, es posible si gobiernos y empresas ponen en marcha el engranaje necesario. En este sentido, el Grupo Santander tiene clara su hoja de ruta y apuesta con contundencia por la puesta en marcha de proyectos sostenibles dirigidos a preservar la salud del planeta, de la sociedad y de sus clientes.

Desde 2011, la entidad financiera ha reducido las emisiones de CO2 en un 75%, y un 39% ha sido solo en este último año. Además, se ha convertido en el principal apoyo financiero de proyectos de energías renovables y trabaja en un ambicioso objetivo: movilizar más 120.000 millones de euros en financiación verde para 2025 y 220.000 millones de euros para 2030.

En su propósito por facilitar a sus clientes la transición a la energía neta cero, Grupo Santander ha puesto en marcha productos y servicios como el préstamo movilidad eco o el renting de coches eco encaminados a conseguir una movilidad más verde; la solución para mejoras de la eficiencia energética en hogares (que incluye desde un simulador hasta propuestas con colaboradores externos, ayuda para la tramitación de subvenciones o un préstamo para acometer la inversión) o el leasing o préstamo fotovoltaico para incorporar la sostenibilidad a las empresas; o las tarjetas sostenibles y la calculadora y compensación de huella de carbono, entre otras opciones, para mejorar la salud del planeta en tu día a día.

Por último, a medida que contribuye a financiar la transición verde, Grupo Santander intensifica sus esfuerzos para alinear sus carteras con el objetivo de cero emisiones y apoyar a las empresas para que se descarbonicen. El objetivo no es otro que reducir la intensidad de las emisiones de sus carteras para 2030, habiendo fijado ya 5 objetivos sectoriales: carbón, generación de energía, aviación, acero y energía (oil & gas).


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